El bosque En El Hierro, al igual que en el resto de las Canarias, encontramos una gran cantidad de especies vegetales endémicas, propias del archipiélago o exclusivas de esta isla.
En las zonas altas encontramos magníficas laurisilvas, vestigios de los bosques predominantes en épocas muy remotas, con diversas especies de laureles, helechos y musgos. El Fayal es la zona de encinas y hayas, mientras que los eucaliptos son un clásico ejemplo de flora introducida por el hombre.
Los extensos bosques de coníferas se dice que son los más hermosos y espectaculares del archipiélago. El pino canario (pinus canariensis) es de porte muy recto, poco exigente y el único resistente al fuego.
El denso manto formado por sus agujas (basa o pinocha) impide el crecimiento de otras especies vegetales.
El sabinar El sabinar del oeste de la isla constituye un caso muy particular. Se trata de una formación de sabinas cuyas retorcidas formas han sido moldeadas durante siglos por la violencia de los vientos y las condiciones climáticas predominantes en esa zona.
El sabinar se halla incluido en el inventario de espacios naturales objeto de protección especial de medio ambiente desde 1.975.
Las zonas bajas son mucho más secas y su escasa vegetación está formada principalmente por plantas crasas y numerosas especies de euforbiáceas. Las tabaibas (euphorbia canariensis) y los cardones, con su característica forma de candelabro, son otras de las especies que atraen la atención del visitante. Las tuneras o chumberas de deliciosos frutos y los agaves (o piteras) son especies no autóctonas. Estos últimos producen un escapo floral de hasta 6 m de altura, ligero, pero muy consistente, y que los campesinos empleaban para hacer escaleras y canalizaciones para el agua.
El drago En El Hierro se encuentran también algunos escasísimos ejemplares de plantas tan famosas como el drago y la palmera canaria.